SONIDO E ILUMINACIÓN

Sonido para Cine. El trabajo del editor y el mezclador

A diferencia del montaje y la postproducción de audiovisuales, en la que cada corte aparece en pantalla para que todo el mundo lo vea, el técnico de sonido trabaja con lo intangible. No hay una forma correcta de llevar a cabo la postproducción del sonido para cine y TV, pero si se hace apropiadamente podemos conseguir buenos resultados.

En todos los proyectos, cada clip de vídeo o audio, viene acompañado de una serie de desafíos a los que tendremos que hacer frente como técnicos de sonido. El flujo de trabajo es algo que cada editor de sonido va descubriendo para funcionar de manera fluída en todos los trabajos y proyectos pero la principal diferencia que tiene que conocer está entre la edición de sonido y la mezcla.


En general, con el paso del tiempo, las tareas de un editor y un mezclador se han ido fusionando y existe una zona en la que ambas labores se mezclan, así que es importante saber hasta qué punto trabaja cada uno. La idea es que los editores de sonido y los mezcladores sepan perfectamente cómo trabajan cada uno para que el flujo de trabajo sea óptimo.

El sonido para cine es bastante complejo así que el postproductor de sonido debe saber organizar su material, igual que se hace en el montaje y postproducción de vídeo. Tipos de archivos, secuencias y escenas categorizadas por aparición de personajes y cronológicamente. Además, tener una plantilla con la que mezclador y editor estén conformes es ideal. la organización puede variar, incluso dependiendo de qué micrófono se ha usado en las tomas.


Al igual que en el vídeo, en el audio necesitaremos utilizar recursos provenientes de otras tomas para corregir errores en las tomas que vamos a utilizar. Es una práctica muy común pero nuevamente es muy importante conocer cómo vamos a organizar el material para después trabajar en la mezcla. Algunos estudios prefieren esos recursos mezclados directamente en los diálogos, por ejemplo, o por separado en otros archivos.


En cuanto a las transiciones, ocurre algo parecido. Cada profesional trabaja de una forma concreta y lo óptimo es adaptarse a esas necesidades como técnico de sonido. Algunos trabajan con automatizaciones de audio y otros prefieren fades de ganancia exponencial.


El volumen y el nivel de sonido es algo importante, sobretodo en el audiovisual. Por eso trabajamos con las automatizaciones para que el nivel no se salga de los estándares y la mezcla posterior esté equilibrada. Para eso usamos filtros en las frecuencias altas y bajas y las automatizaciones harán el resto, pero siempre hay que revisar todo el audio personalmente para que no haya ningún fallo.

Por último, la reducción de ruido y la EQ es algo que se suele dejar al proceso de mezcla del audio. Aun así, es recomendable que en la fase de edición se apliquen algunas correcciones siempre bajo las necesidades del mezclador. La premezcla es un paso importante aquí, porque algunos profesionales prefieren el audio ya mezclado por separado, y los efectos, músicas y voces en off por otro lado.